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Seminarios, Talleres y Datos de Interés

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30 de junio de 2011

Ecuador, Seminario, Ministerio de Cultura

arte_de_gestin_y_polticas_culturales_webEl Ministerio de Cultura del Ecuador y la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OIE), invitan a la ciudadanía al SEMINARIO-TALLER SOBRE POLÍTICAS CULTURALES Y LÍNEAS PROGRAMÁTICAS DEL MINISTERIO DE CULTURA, que se realizarán los días 04, 05 y 06 de julio en el Hotel San Sebastián, entrada libre.
Las temáticas que se tratarán son: descolonización, derechos culturales, industria cultural, nuevas identidades ecuatorianas, modelo de gestión del sector cultura y revolución: nuevas relaciones entre ser humano y naturaleza.

El Seminario será dictado por 6 expositores nacionales y 6 internacionales de reconocida trayectoria, con un nivel de experticia en cada uno de los ejes planteados, entre los que se destacan la Ministra de Cultura, Érika Sylva Charvet; Ministra Coordinadora de Patrimonio Cultural del Ecuador, María Fernanda Espinosa; Directora del Postgrado en Industrias Culturales de la Universidad Tes de Febrero de Argentina; entre otros expertos.
Este es un aporte del Ministerio de Cultura del Ecuador a la ciudadanía interesada en conocer la base conceptual de la Institución Gubernamental, en procura de socializar y posicionar los ejes programáticos del Ministerio y efectivizar su modelo de gestión.
Reiteramos la invitación abierta al público.
Ver Agenda

http://www.ministeriodecultura.gob.ec/noticias/2091-ministeriodecultura.html

2º Encuentro sobre Juventud, Medios de Comunicación e Industrias Culturales (2º JUMIC)



La Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) organiza el Segundo Encuentro sobre Juventud, Medios de Comunicación e Industrias Culturales (JUMIC) entre el 22 y el 24 de septiembre de 2011. En esta ocasión, el tema central será "Sujetos, miradas, prácticas y discursos".

La convocatoria se dirige tanto a los investigadores en temas de juventudes así como a aquellos actores sociales que tienen intervención en acciones relacionadas con los jóvenes en relación con los medios de comunicación, la cultura de masas y las industrias culturales.
Más información en la página
http://www.jumic2011.blogspot.com/


Paisaje Cultural Cafetero: Patrimonio Mundial en Colombia



El Paisaje Cultural Cafetero de Colombia (PCC) acaba de ser declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad durante la 35.ª sesión del Comité de Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Tecnología (Unesco), celebrada en París entre el 19 de junio y el 29 de junio de 2011.

La región colombiana declarada está conformada por áreas de 47 municipios y 411 veredas de los departamentos de Caldas, Quindío, Risaralda y Valle del Cauca, donde se encuentran ubicadas cerca de 24 000 fincas cafeteras, en las que vive una población estimada de 80 000 personas.
Nuria Sanz, jefa de la Unidad América Latina y el Caribe del Centro de Patrimonio Mundial, manifestó, al inicio del proceso que: "El espesor histórico y la raigambre del proceso sociocultural del café no encuentran fácilmente comparación en el resto de los continentes". Además, agregó: "El Paisaje Cultural Cafetero de Colombia no es un escenario: es una institución que ha desarrollado en paralelo mejoras en la producción y en la calidad de vida de los productores; una tradición que ha sabido hacer historia, con la conciencia de desarrollar un mejor producto cada día".
Uno de los valores excepcionales evaluados por la Unesco, y que distingue al Paisaje Cultural Cafetero de otros paisajes productivos "cafeteros y no cafeteros" del resto del mundo, es que la producción cafetera generó un modelo de acción colectiva de desarrollo de capital social único, representado en el gremio cafetero colombiano, creado en 1927 por los mismos productores con el fin de contar con una institución que los representara y velara por sus intereses.

Nota de prensa completa: http://www.mincultura.gov.co/?idcategoria=44064

Encuentro de Gestiones Autónomas de Artes Visuales Contemporáneas


El Encuentro de Gestiones Autónomas de Artes Visuales Contemporáneas se realizará en Córdoba, Argentina, del 30 de junio al 4 de julio de 2011, contando con la participación de destacados gestores culturales de 10 provincias argentinas.
Se realizarán mesas de debate, presentación de portafolios de gestores, talleres prácticos, almuerzos de trabajo y actividades públicas.
Pueden participar artistas contemporáneos, gestores culturales, investigadores e historiadores de arte, curadores, galeristas, coleccionistas y público en general.
Algunas actividades del encuentro requieren inscripción previa.
Más información:
http://www.encuentrodegestionesautonomas.net/

3 de junio de 2011

Denominación Ayudas del Fondo Nacional de Cultura de Ecuador (Foncultura)

Sector Cultura en general/Gestión y políticas culturales

Descripción Es un mecanismo de fomento cultural que permite fortalecer el desarrollo integral del país a través del financiamiento de proyectos culturales de interés nacional, regional o local.
Son sujetos de crédito reembolsable y no reembolsable:

- Las entidades públicas que se dedican a actividades culturales

- Las entidades privadas cuya finalidad sea la cultura y el arte

- Las personas naturales (creadores, artistas y trabajadores de la cultura)





Requisitos Para todo Solicitante:

- Solicitud de crédito (formularios en la red).

- Proyecto

- Certificación de la propiedad intelectual o convenio de derechos autorales

- Una copia de la(s) obra(s) que se publicaría(n)

- Dos proformas en publicaciones, grabaciones, adquisiciones de equipos, insumos, materiales, etc.

Adicionalmente para Personas Naturales:

- Copia de la cédula de identidad

- Curriculum cultural

- Documentos que permitan establecer la capacidad de pago del solicitante (fotocopia de contratos, nombramientos, estados de cuenta corriente y/o ahorros,etc.)



Adicionalmente para Instituciones Públicas:

- Acreditación de la existencia legal o personalidad jurídica

- Nombramiento certificado del representante legal

- Copia de cédula de identidad del representante legal

- Presentación del presupuesto vigente a la fecha de presentción del crédito.



Adicionalmente para Entidades Privadas:

- Acreditación de la existencia legal o personalidad jurídica.

- Nombramiento certificado del representante legal.

- Copia de cédula de identidad del representante legal.

- Balance vigente ala fecha de presentación del crédito.

- Certificado de la Superintendencia de Compañías o entidad de control que corresponda, de encontrarse activa.

- Curriculum cultural institucional.
Entidad Otorgante Consejo Nacional de Cultura del Ecuador

Dirección de contacto Av. De Los Shyris N37-252 y El Zuriago

Ciudad Quito

País Ecuador

Teléfono 2273323 / 2277832

Fax 2459901

Mail foncultura@cncultura.gov.ec
Página web www.cncultura.gov.ec/archivos/fondo.html

29 de mayo de 2011

Políticas Culturales

Nociones y Desarrollo Histórico en Iberoamérica


El debate sobre las políticas culturales en Iberoamérica ha girado en torno a cuatro tesis: su ausencia o inexistencia; su descontextualización; la existencia de vacíos o lagunas; su inaplicabilidad práctica. Tal vez, la única de las anteriores que consideramos plenamente problemática, es la primera: la ausencia de políticas culturales. En la región existe una tradición y una historia de políticas culturales que podríamos remontarla hasta los pueblos indígenas. Más plausibles y discutibles son las otras tres tesis.

La periodización propuesta por el investigador argentino Edwin Harvey plantea por lo menos la existencia de seis momentos históricos en las políticas culturales en este siglo.

El primer período abarca las tres primeras décadas y se caracteriza por el predominio del mecenazgo oficial en que el Estado realiza acciones coyunturales de apoyo y subsidio en el campo principalmente de las artes.

El segundo se considera como la transición de los años treinta, en que aparecen organismos administrativos nacionales de fomento y apoyo a la cultura de carácter permanente y, las actividades se dirigen tanto a la protección del patrimonio histórico como del artístico.

Un tercer momento en el contexto de la postguerra y la década de los cincuenta, en que se crean las primeras Organizaciones Intergubernamentales de carácter mundial alrededor de las Naciones Unidas. Se acentúa la acción internacional en Educación y Cultura, como también el apoyo y la preocupación por el papel cultural de las industrias culturales (principalmente radio, televisión, periodismo y cine).


Un cuarto período, ubicado en los años sesenta, caracterizado por el nacimiento en la mayoría de países de Iberoamérica de Organismos Nacionales de apoyo y fomento de la dimensión cultural, así como el surgimiento de una legislación cultural en temas constitucionales, propiedad intelectual, bibliotecas, financiamiento, entre otros.

El quinto momento, en la década de los setenta, donde el tema y el problema cultural se convierte en ineludible, se inicia con la importante Conferencia de Venecia sobre Políticas Culturales que, dentro de sus recomendaciones, llama a los países a realizar reuniones continentales para esclarecer una posición ante las Políticas Culturales regionales. Las acciones internacionales se incrementan en forma relevante y se vincula la dimensión cultural a políticas de planeación. Por ejemplo, en Bogotá, Colombia, en 1978, se realiza la Conferencia Intergubernamental sobre Políticas Culturales para América Latina y el Caribe, que postula destacadas recomendaciones para los países de la región.

El sexto período, en los años ochenta, introduce un importante acento en los asuntos relativos al financiamiento cultural y un conjunto de investigaciones realizadas por los centros académicos. A partir de esta etapa son destacables tres aspectos: la discusión por el papel y límites del Estado en la formulación de las Políticas Culturales; la preocupación por un cualitativo incremento en la participación de la sociedad en su conjunto y el papel destacado de la comunidad universitaria en las acciones relativas a su formulación.



Aunque son múltiples los conceptos o aproximaciones a la noción de Políticas culturales, queremos aludir a tres de ellas:

Néstor García Canclini concibe la política cultural como el conjunto de acciones que realizan diversos agentes para orientar el desarrollo simbólico, satisfacer las necesidades culturales y obtener consenso o disenso sobre un tipo de orden social. Nunca una Política Cultural puede ser formulada por un sólo agente, así éste sea sólo el mercado o el Estado o la comunidad autogestionaria.

José Joaquín Brunner, en forma sintética, considera que son las oportunidades para actuar en un circuito cultural (producción, circulación y consumo de bienes culturales). Los componentes de este circuito cultural son básicamente cinco: agentes habituales, medios de producción, medios de circulación, públicos y organizaciones (Estado - Mercado - Asociaciones Voluntarias).

Alfons Martinell establece la distinción entre finalidades sociales y políticas culturales. Las primeras son estables y accesibles por itinerarios o estrategias que no son necesariamente coincidentes; las políticas, en cambio, son dinámicas y dependen de una realidad territorial concreta. Por tanto, una finalidad social se puede orientar a partir de políticas diferentes. Al ser las políticas siempre expresión de un fenómeno de génesis y mediación social, las Políticas Culturales son siempre territoriales.

28 de mayo de 2011

Diccionario de malentendidos,por Néstor García Canclini

LETRAS LIBRES /  (De click para agrandar)
Estudioso de las "culturas híbridas", el sociólogo García Canclini, cuyo último título es La globalización imaginada, nos propone un pequeño diccionario sobre los diferentes significados que tienen las mismas palabras en Estados Unidos y Latinoamérica, empezando por cultura popular.

Para desenredar un poco las relaciones que los latinoamericanos tenemos con Estados Unidos, falta, entre muchas tareas, un diccionario de malentendidos culturales. Está bien que palabras como migrantes, petróleo, seguridad, ausentes en negociaciones tan decisivas como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, comiencen a incor-

porarse al diálogo explícito y dejen de operar como una agenda escondida. Pero debiera preocuparnos no sólo el olvido de los temas culturales y comunicacionales en los acuerdos económicos, sino que los monólogos enunciados de uno y otro lado sobre estos asuntos designen con idénticas palabras objetos o procesos muy diferentes.

Es complicado ponerse a conversar si estadounidenses y latinoamericanos entendemos de maneras distintas lo que significan cultura popular, democratización, multiculturalidad y patrimonio. Estas páginas no quieren iniciar la redacción de un léxico que nos iguale sino aclarar un poco de qué estamos hablando.

Cultura popular: Expresión usada en América Latina para referirse a los productos culturales de los grupos subalternos, sobre todo de sectores tradicionales: artesanías, músicas y danzas indígenas y campesinas. Los museos de culturas populares se concentran en estos grupos y actividades, y en los últimos años incorporan bajo la misma etiqueta a las culturas populares urbanas, sobre todo sus manifestaciones artesanales y autogeneradas. Varios Estados latinoamericanos —México más que ninguno— consideran las culturas populares parte significativa en la definición de la nacionalidad, de acuerdo con su contribución a la "cultura nacional" (iconografía alfarera y textil, danzas, mariachis, etcétera). También las valoran como generadoras de empleo y comercio. Todo esto es de muy baja importancia en Estados Unidos. Por lo general no se piensa que su preservación sea decisiva para mantener la "cultura americana" o la subsistencia de amplios grupos sociales, ni que su difusión influya en la democratización cultural.

Cuando a mediados de los años noventa el Fideicomiso para la Cultura México-Estados Unidos nos pidió a George Yúdice y a mí realizar una evaluación de sus programas, Yúdice encontró —en una encuesta a administradores culturales estadounidenses— que la fórmula más cercana a lo que se llama "cultura popular" en México era folk art, y con ella se abarcaban prácticas de grupos étnicos subordinados, de comunidades vinculadas al pasado rural o a actividades artísticas no profesionalizadas ni reconocidas institucionalmente. No son diferencias menores para un programa binacional como el del Fideicomiso, que ofrece en un mismo concurso fondos para apoyar la cultura en ambos países.

Dificultades parecidas tienen los investigadores latinoamericanos de culturas populares que abren revistas con ese nombre en inglés y encuentran artículos sobre cine, telenovelas, el consumo masivo de videos y los estereotipos femeninos en las revistas pornográficas. Para decirlo rápido, popular culture significa para los estadounidenses lo que se muestra en Disneylandia y lo que produce Hollywood. Es algo que ven millones de personas, que se produce industrialmente y es tan poco específico de la cultura nacional que puede exportarse con facilidad a todo el mundo: Mickey Mouse y el mouse de las computadoras, películas sobre parques jurásicos y guerras de las galaxias, que se caracterizan por no suceder en ninguna nación particular, a menudo en épocas en que aún no existían naciones o en que desaparecerán.

Hace pocas semanas volví a comprobar que lo que los pueblos "premodernos" aún llaman cultura popular no merece ese nombre en Estados Unidos. La etnomusicóloga Ana María Ochoa me hizo notar que en una de las grandes tiendas de discos de este país, la enorme Sam Goody, en ese monumento de la arquitectura posmoderna que es el shopping Horton Plaza, de San Diego, se lee en la sección "Popular" la siguiente aclaración: "Blues, Folk, Reggae, and Techno now have separate section". ¿Qué incluye la zona etiquetada "Popular"? A los clásicos: Art Garfunkel, Lou Reed, Nirvana, Santana.

En el resto del shopping proliferan las marcas industriales comunes a todos los shoppings del oeste, del este y del centro de los Estados Unidos —Gap, Macy's, Sears, McDonald's, Marriot, Dunkin Donuts— y que por eso podríamos considerar la cultura popular que une a la nación. Pero ese conjunto de productos y marcas que hacen sentirse "americanos" a millones de hogares no son tan específicos de un país, porque se repiten en el mundo entero.



Democratización cultural: Esta fórmula, convertida en objetivo central de muchas políticas culturales, tiene un sentido muy diferente al norte y al sur del Río Bravo. Para los estadounidenses la democratización sigue asentándose en los derechos individuales, pero en las últimas décadas el multiculturalismo la reformuló como la posibilidad de acceso de cada grupo (étnico, de género, etcétera) a los bienes comunes, y la oportunidad, equitativamente distribuida, de que cada sector desarrolle su identidad peculiar como acción afirmativa. Aunque finalmente todas las manifestaciones culturales encuentran su reconocimiento máximo en el mercado, cuya dinámica selecciona los bienes y los divulga según el éxito de público. Lo que no es identidad que se afirma es entretenimiento que se vende.

En los países latinoamericanos la democratización cultural, según la concepción prevaleciente en organismos públicos, consiste en popularizar las artes de élite a través de la educación y la difusión. Hay sectores autogestivos que prefieren hablar, en vez de democratización, de democracia cultural, considerando que lo decisivo no es ampliar el número de consumidores sino las oportunidades de acceso y de producción-expresión. No obstante, la mayoría de los programas se dedica a atenuar la diferencia entre lo culto y lo popular.

Los Estados Unidos tienden a diluir la distinción entre culturas altas y populares, reabsorbiendo sus componentes, sus sintaxis diferenciales, en gramáticas masivas. La temprana atención a las vastas inversiones necesarias para producir prensa, cine y televisión con el fin de alcanzar a enormes clientelas les dio una formidable apertura estética e intelectual hacia repertorios simbólicos heterogéneos. No puede afirmarse que la industria cultural estadounidense sea la más libre en sentido comercial, porque es una de las más protegidas del mundo y no acepta, por ejemplo, más de 1% de películas extranjeras, ni músicas no cantadas en inglés, pero sí demuestra extraordinaria ductilidad para fusionar patrimonios cultos y populares, europeos, latinoamericanos y asiáticos. Su capacidad de mezclar tradiciones de épocas y gustos diversos (desde el jazz hasta los parques temáticos) hace de ese país la patria de la posmodernidad.

Por eso mismo las preocupaciones por la originalidad y la...

Por eso mismo las preocupaciones por la originalidad y la autenticidad de las obras allí se desvanecen. Aun los visitantes europeos y latinoamericanos más perspicaces y dispuestos a entender lo diferente se asombran de cómo se entreveran "lo verdadero" y "lo falso". "La irrealidad absoluta se ofrece como presencia real", anotó Umberto Eco cuando recorrió Disneylandia, Las Vegas, los museos de cera, los otros museos que reconstruyen a escala natural templos y monasterios de todas las religiones, maravillas helénicas y barrocas. Esta "pesebrización" del universo muestra una disponibilidad ilimitada de cosmopolitismo con la condición de tenerlo todo en la propia casa. Pero tal ambición, dice Eco, si se "quiere la cosa verdadera", "debe realizar lo falso absoluto", con "desenfadada eliminación del problema de la autenticidad" (Eco, 1986: 20-21, 31).

En última instancia, esa cuestión clave de la democratización que es el acceso de todos a todos los bienes se resuelve sumando a la opulencia de las colecciones la copia de lo que no se puede traer y mezclando lo verdadero con lo falso, lo culto con lo popular, lo alegórico con lo literal, en los palacios de Disney para que el mundo venga a verlos, o exportándolo al planeta entero en las pantallas de Time Warner y de CNN.



Mercado: "A Buñuel se le ocurrió un día una broma genial. Rehacer su testamento y que, el día de su muerte, cuando sus familiares se reunieran para conocer su última voluntad, su abogado les leyese lo siguiente: 'Dejo toda mi fortuna a Nelson Rockefeller'. Esto hemos hecho los españoles con nuestro cine. Hemos dejado nuestras salas en manos del cine americano, les hemos dado nuestros idiomas para que los usen doblando sus películas, les hemos entregado nuestras cadenas de televisión, los mejores horarios, les dedicamos los programas de información (cinematográficos o no), y los suplementos de nuestros periódicos y revistas. Y además gratis. O eso quiero creer. De lo contrario, sería corrupción. Es decir, hemos dejado nuestra fortuna a Nelson Rockefeller. Por fin ya hemos entendido lo que quiere decir libre mercado" (Trueba).

Esta generosidad testamentaria también caracteriza a los gobiernos latinoamericanos y a muchos actores privados. Un buen número de empresas culturales se ha vendido a capitales estadounidenses, y aun las que permanecen en manos locales acomodan cada vez más la programación radial, televisiva y cinematográfica a los modelos mercantiles norteamericanos. Hasta las universidades reducen el papel de las humanidades y la investigación básica para que los masters formen gente pragmática.

Pero uno de los rasgos novedosos de los últimos años es que la "norteamericanización" de América Latina está siendo compartida por la neohispanoamericanización, como lo demuestra que empresas españolas se hayan convertido en propietarias de editoriales, aerolíneas, bancos y telecomunicaciones en Argentina, Brasil, Colombia, Chile, México, Perú y Venezuela. En Brasil, los españoles ocuparon en 1999 el segundo lugar con el 28% de las inversiones extranjeras; en Argentina pasaron al primer puesto, desplazando a Estados Unidos en el mismo año. ¿Se está volviendo más multicultural y libre el mercado gracias a esta diversificación?



Multiculturalidad: Palabra empleada preferentemente en países anglosajones, aunque en los latinos está sustituyendo a la fórmula pluralismo cultural, que se usó durante un buen tramo del siglo XX. Sin embargo, sigue teniendo aplicaciones distintas. Los estadounidenses la utilizan para designar la coexistencia —separada— de grupos étnicos. Pese a haber predicado la mezcla cultural y consagrarla con la expresión melting pot, las identidades tienden a esencializarse y la pertenencia comunitaria se ha vuelto la principal garantía de los derechos individuales. Se piensa y actúa como miembro de una minoría (afroamericano, o chicano, o puertorriqueño) y en tanto se tiene derecho a afirmar la diferencia en la lengua, en las cuotas para obtener empleos y recibir servicios, o asegurarse un espacio en las universidades y en los puestos públicos. Así se pudo corregir o compensar formas institucionalizadas de discriminación que condujeron a desigualdades crónicas. Pero también se generan conflictos difíciles de resolver en tanto se hace predominar a grupos a los cuales se pertenece por nacimiento, por el peso de la biología y de la historia, sobre los grupos de elección y sobre las mezclas, es decir, sobre el mestizaje. Por eso, las palabras mestizo, mestiço y métis, usadas en español, portugués y francés, no tienen en inglés un término equivalente. El diccionario de Oxford la incluye como sinónimo de half-caste si uno se va a referir a españoles o portugueses. También aparecen miscegenation, half-bredes, mixed-blood, generalmente con sentido despectivo.

En América Latina las naciones modernas no se formaron con el modelo de las pertenencias étnico-comunitarias, porque en muchos países las voluminosas migraciones extranjeras se entremezclaron. La integración de etnias americanas y europeas se hizo dentro del modelo francés de república, adaptándolo más o menos a los procesos históricos latinoamericanos. Bajo esta concepción no tuvo mayor espacio el uso de la acción afirmativa. De todas maneras, los procesos de integración nacional no ahorraron fundamentalismos nacionalistas y etnicistas, que aún promueven autoafirmaciones excluyentes —absolutizan un solo patrimonio cultural, que ilusoriamente se cree puro— para resistir el mestizaje. Aun cuando pueden verse analogías entre el énfasis separatista, basado en la autoestima, para la reivindicación de los derechos de las minorías en Estados Unidos, y movimientos indígenas y nacionalistas latinoamericanos que interpretan maniqueamente la historia colocando todas sus virtudes del propio lado, en el norte predomina la multiculturalidad mientras las políticas latinoamericanas tienden a buscar soluciones interculturales.



Patrimonio: Conjunto de bienes tangibles e intangibles cuya conservación es de interés público por su vinculación con acontecimientos o personas memorables, o por su excepcional valor histórico, literario o artístico, según lo definen algunas constituciones latinoamericanas y organismos internacionales. Patrimonio de la humanidad: fórmula creada en 1967 por las Naciones Unidas, sobre la base de la cual la Unesco reconoce edificios, sitios y objetos que son especialmente memorables y especialmente artísticos. Podría considerarse la declaración "patrimonio de la humanidad" como un peculiar antecedente de la globalización cultural. Patrimonio ecológico: extensión de la noción de patrimonio de las obras de los hombres a los espacios naturales (bosques, selvas) con el fin de preservarlos de las obras de los hombres. Patrimonio popular: ampliación a costumbres y tradiciones locales, lenguas, músicas y otros productos cotidianos con el fin de que el concepto de patrimonio no se restrinja a los bienes nobles y monumentales de las clases hegemónicas.

Como en el caso de mestizaje, la palabra patrimonio tiene equivalentes en otras lenguas latinas (patrimoine, patrimônio), pero no en inglés, donde se usa heritage, literalmente lo que es heredado, que alude con frecuencia a valores pecuniarios, susceptibles tanto de conservarse como de comercializarse para atraer turismo o espectadores.

En tiempos recientes, algunas empresas, sobre todo estadounidenses, defienden la libre circulación de sus patrimonios (capitales) y los bienes culturales que producen por todo el planeta. Esta tendencia ha engendrado frases novedosas, como la de Joseph Fernández Royo, presidente de Mattel España: "Para nosotros, Barbie es un patrimonio de la humanidad"; "Barbie, para bien o para mal, no es un juguete, es una marca; no es un producto, es un personaje" (A.M.A., El País).



PC: Test proyectivo, que sirve para diferenciar a estadounidenses de latinoamericanos, y también a generaciones distintas. ¿Con qué lo asocia usted: Partido Comunista, personal computer, políticamente correcto?



Secreto: Otros lugares donde se marca la diferencia entre estadounidenses y latinoamericanos por la manera de identificarse son los aeropuertos. En varios países de América Latina, la tarjeta de migración ofrece un menú variado de opciones para declarar por qué uno quiere entrar: a) trabajo; b) turismo; c) estudios; d) congresos; etcétera. En Estados Unidos se opta sólo entre dos posibilidades: ¿Business or pleasure? Como si los extranjeros llegaran sólo para hacer negocios o ir a Disneylandia. Podemos comprender las ventajas de reducir los comportamientos a un sistema binario para registrarlos digitalmente. En contraste, la abundancia latinoamericana de motivos para viajar de un país a otro representaría, según quien lo mire, un reconocimiento más rico de la variedad y complejidad de las personas o una evidencia más de las dificultades que tenemos de ordenar en pocas palabras, con claridad, quiénes somos.

Sea por una razón o por la otra, cada vez que voy a un simposio o a dar un curso en los Estados Unidos, dudo qué respuesta dar. Cuando no me pagan la ponencia me parece más verosímil decir que lo hago sólo por placer. Pero aun entonces siento que estoy ocultando otros significados de mi viaje. Y me acuerdo de la interpretación sugerida por Ricardo Piglia, precisamente en un curso de Princeton, acerca de que el género policiaco —por su estrategia narrativa— sería ejemplar de la sociedad estadounidense, como lugar culminante de la economía capitalista, que se funda en el secreto.

Según la lógica del género policiaco, "el que habla pierde", en tanto el que calla puede encontrar todavía formas de escapar de la ley: "los sujetos se desplazan en relación a lo que puede ser no dicho". De modo semejante, explica Piglia, el funcionamiento de la economía, los flujos de dinero y las especulaciones financieras dependen de la circulación de informaciones que se dan a conocer o se ocultan. Las cuentas secretas, las filtraciones y las devaluaciones sorpresivas son análogas al juego con el secreto que es el núcleo de la novela policiaca. (Piglia: 1998; 32). Un género paranoico para una economía de la sospecha.

Pero ¿acaso el menor detalle, el esquematismo binario de las tarjetas de migración estadounidenses significa menos control? Y a la inversa: ¿la diversidad de opciones para declarar en las aduanas latinoamericanas supone más conocimiento verdadero, permite evitar las cuentas secretas, el contrabando, la fuga de capitales o el ingreso de personajes sospechosos?

Por último, si en el género policiaco el que habla pierde, ¿no será útil ese tipo de narrativa también para entender la importancia de la informalidad (económica y de las otras), del secreto y la ritualidad en las sociedades latinoamericanas? ¿Tiene relación con esto que una frase muy repetida en México sea "el que se enoja pierde"?

Tal vez estas preguntas, por ser sobre el modo de narrar, no tengan lugar en un diccionario.



Ver: En Disneylandia, como en Las Vegas, como en el castillo de Hearst, dice Umberto Eco, se "carece de espacios de transición, siempre hay algo que ver, los grandes vacíos de la arquitectura y de la urbanística moderna les son desconocidos" (Eco, 1986; 71). Seguramente, lo que muestran tiene mucho más que ver con América Latina que lo que reconoce este diccionario sesgado, concentrado en los malentendidos y en las sospechas recíprocas entre anglos y latinos.

De todas maneras, la preocupación latinoamericana por hacer ver nuestras películas, espectáculos y noticias en otras regiones ganaría bastante si miráramos detenidamente cómo se desarrolló la astucia temprana con que los estadounidenses vienen apropiándose de las culturas y convirtiéndolas en patrimonio de la humanidad, cómo las industrializan y distribuyen por ese sistema enciclopédico, de definiciones y clasificación del mundo, que es el multimedia cine-televisión-computadoras, las pantallas en las que la fragmentación se organiza mediante el simulacro de la red. -

27 de mayo de 2011

Encuentro de Sensibilización y Compromiso con el Patrimonio Regional


El Programa de Estudios Indianos del Centro de Estudios Avanzados de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina) organiza el Encuentro de Sensibilización y Compromiso con el Patrimonio Regional, que se llevará a cabo los días 28 y 29 de mayo de 2011.

Contenidos de la Jornada

· Importancia del Patrimonio Regional en general y propuestas de gestión que se plantean, presentadas por zonas de aplicación

· Presentación de la ONG: "Camino de Arrias del Sur de Córdoba"

· Los Bienes Culturales de La Iglesia, su importancia y el trabajo desarrollado desde las instituciones Diocesanas

· El valor del patrimonio tangible e intangible de la zona, sus características e importancia para el desarrollo local

· Presentación de los tratamientos para la recuperación de imágenes, la iconología como método de estudio. De los orígenes y su contexto

· Disertación sobre el contexto histórico de la región a cargo de historiadores locales

· Propuestas de Turismo Religioso como uso sustentable de los recursos culturales

· Desarrollo de ejemplos de gestión en torno al patrimonio desde los municipios



Seminario Patrimonio Cultural Inmaterial "Nuestra Memoria, Nuestra Responsabilidad"



El Seminario Patrimonio Cultural Inmaterial "Nuestra Memoria, Nuestra Responsabilidad", organizado por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile, la UNESCO y el CRESPIAL, se realizará los días 26 y 27 de mayo de 2011 en Centro Cultural Gabriela Mistral GAM de la ciudad de Santiago de Chile.
El seminario, de carácter abierto al público previa postulación a través de ficha de inscripción, tiene el objetivo de generar un espacio de vinculación y debate que permita difundir la labor del Estado en materia de patrimonio y estimular la reflexión en torno a las estrategias y herramientas para asegurar su promoción y salvaguarda.
Las fichas de inscripción deben ser enviadas a los correos electrónicos:
areapatrimonio@cultura.gob.cl
 / seminariopatrimonio2011@gmail.com


Entrada gratuita. Cupo limitado.
Más información: http://www.consejodelacultura.cl/


24 de mayo de 2011

MÉXICO: Efiteatro (Estímulo Fiscal al Teatro, artículo 226 bis)


Estímulo Fiscal al Teatro 226 Bis (Efiteatro) es un incentivo para incrementar la producción teatral enMéxico. A partir del 1 de marzo y hasta el último día hábil de mayo de 2011 correrá el período de recepción de solicitudes de la comunidad teatral para acceder a dicho estímulo.

En su primer año de ejecución, el estímulo fiscal a distribuir entre los beneficiados será de 50 millones de pesos; la aportación a cada proyecto de inversión en la producción teatral nacional no será mayor de dos millones de pesos. En caso de que el monto al estímulo no haya sido asignado en su totalidad en el ejercicio fiscal correspondiente, se abrirá un periodo extraordinario de recepción de solicitudes.

El Estímulo Fiscal al Teatro Efiteatro 226 Bis, como se menciona, otorga un estímulo fiscal a los contribuyentes, consistente en aplicar un crédito fiscal equivalente al monto que, en el ejercicio fiscal de que se trate, aporte a proyectos de inversión en la producción teatral nacional. Será tarea de las compañías o responsables de grupos generar nuevas estrategias para involucrar en sus proyectos a los coinversores interesados en obtener este estímulo, que cubran absolutamente los requisitos, en apoyo al teatro nacional.



A partir del 1 de marzo los interesados podrán encontrar completamente las Reglas Generales, Lineamientos y Requisitos para acceder a la aplicación del estímulo principal en las direcciones electrónicas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público: http://www.shcp.gob.mx/;
Conaculta:
http://www.conaculta.gob.mx/
y el INBA:
http://www.bellasartes.gob.mx/.